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Mayo
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26
Mayo
14
Mayo

(Joe con La Alhambra de fondo)
Un relato del periodista Jesús Arias, amigo del querido y extrañado Joe…
“Llegamos a Víznar cuando se estaba poniendo el sol. El paisaje, desde allí, es sencillamente esplendoroso. Al entrar en el pueblo, Joe detuvo el coche: “Let’s look for a ferretería” (busquemos una ferretería), me dijo.
-A ferretería? What for? (una ferretería? para qué?)- le dije yo.
-We need shovels (Necesitamos palas)
-Shovels? Are you crazy? What do you mean for shovels? (Palas? estás loco? Qué quieres decir con palas?)
-If Federico García Lorca is buried here, we are going to find his grave and take his body out. (Si F.G.L está enterrado aquí, vamos a encontrar su tumba y sacar su cuerpo)
-Are you crazy, Joe? It’s impossible to find Federico García Lorca’s grave! (Estás loco, Joe? Es imposible encontrar la tumba de F.G.L!)
-If you and me are here, together, Jesús, it means that anything is impossible for us. (Si tú y yo estamos aquí, juntos, significa que nada es imposible para nosotros)
Joe quería buscar la tumba de García Lorca, rastrear todo el lugar, descubrir su cadáver y desenterrarlo. Estaba convencido de que iba a encontrarlo. Traté de explicarle que era absolutamente imposible: que son kilómetros, kilómetros y kilómetros cuadrados de monte, que ya ni siquiera existían montículos que indicaran sobre posibles enterramientos durante la guerra civil, que muchas zonas estaban repobladas de pinos. Joe seguía en las suyas. Finalmente, le dije: “Mira, vamos a hacer una cosa. Visitamos primero el sitio. Te enseño todos los posibles lugares en los que podría estar enterrado y si ves alguno que te despierte una corazonada, volvemos a pueblo, compramos las palas, y vamos allí”.
Se mostró de acuerdo.
Le conduje hasta el paraje en el que se sospecha que Lorca fue fusilado. Hoy hay un parque que lleva el nombre de Lorca, pero entonces todo era un inmenso descampado de terruño y de monte, con sólo algunos olivos. Debajo de alguno de ellos, nunca se sabrá, están Lorca y muchos más. Alrededor, pinares que repueblan otras muchas tumbas anónimas. Entre esos pinares y los olivos, en algún sitio, está Federico García Lorca. Le dije a Joe que parara el coche y me bajé.
-He’s somewhere, around here. (El está en algún sitio, por aquí)
Joe se bajó. Empezó a caminar. Yo lo esperé al lado del coche. Le dejé pasear. Se encendió un cigarrillo y lo ví alejándose poco a poco, ladeando la cuneta, observando la puesta de sol, escuchando el silencio. Cuando estaba como a unos cincuenta metros de mí, se volvió.
-Ven -me dijo.
Conforme iba hacia donde él estaba, soltó de pronto: “I can hear them”. (Puedo oirlos)
Luego lo volvió a susurrar cuando llegué a su lado: “I can hear them”.
“Hear what?”, le pregunté yo. (Oir qué?)
“I can hear the screams of the dead” (“Puedo oír el grito de los muertos”). “Something really tragic, unbelievable, terrific, happened here, something really tragic. I can hear it. I can hear the screams of the dead”. (Algo realmente trágico, increíble, terrorífico, sucedió aquí, algo realmente trágico. Puedo oirlo. Puedo oir el grito de los muertos)
Nos quedamos callados bastante tiempo, mirando la puesta de sol, escuchando el silencio. Luego Joe apagó su cigarrillo, se sacó una china de chocolate y se puso a liar un porro. “Hace muchos, muchísimos años, le prometí a Federico García Lorca que me fumaría un porro delante de su tumba, en su honor”, dijo en inglés. Y luego, en español: “Federico, va por usted, maestro”. Se encendió el porro, cruzó la carretera y se fue hacia unos olivos: “Es aquí ¿verdad?”, me preguntó en español, refiriéndose a los olivos que cita Ian Gibson en sus libros sobre la muerte de Lorca. Le dije que sí. Se sentó, me ofreció el porro -yo no fumé, prefería el tabaco- y me dijo en inglés: “Prométeme que algún día volveremos por aquí. Traeremos guitarras acústicas. Compondremos una canción llamada ‘Lorca’ que hablará de esta tarde, de este silencio, de esta puesta de sol, del grito de los muertos, de este olivo. De ahora mismo. Tú escribe la música y yo escribiré la letra. Pero no quiero que esta tarde se me olvide”.
Luego, al cabo de un rato en silencio, dijo: “Well, it’s time to come back to Madrid and work hard”. (Es momento de volver a Madrid y trabajar duro)
Durante los años siguientes, cuando nos llamábamos, cuando nos veíamos, Joe y yo hablábamos de ‘Lorca’, la canción. Yo, con los años, fui componiendo una canción muy al estilo Clash, para que él la cantara y le pusiera texto. Él siempre me preguntaba que cómo iba nuestra canción. Yo le decía que ya tenía la música, pero que necesitaba que él le pusiera el estribillo. Años después, quisimos hacer dos canciones juntos, ‘Lorca’ y ‘Tranceblues’. Él nunca llegó a enseñarme sus letras o si había escrito algo. Pero siempre me preguntaba por la música que yo había hecho. Le enseñé una idea en 1992, y a él le gustó. Eso ya es otro recuerdo.
No sé si Joe se acordaría muchas veces de aquella visita a Víznar, de las promesas de canciones que hicimos. Pero a mí se me quedó grabada para siempre aquella frase suya: “I can hear the screams of the dead”. “Puedo escuchar el grito de los muertos”.
Inicialmente, el homenaje que Richard Dudanski preparó para Joe tras su muerte en el Sacromonte, en agosto de 2003, debía haber tenido lugar en Víznar, pero, por problemas con la Diputación de Granada, no pudo ser. El segundo sitio de referencia sobre Joe era el Sacromonte.
A mí me queda esa tarde con mi amigo Joe en Víznar, esa puesta de sol, ese silencio, los cigarrillos que nos fumamos juntos, las palas que no nos compramos en la ferretería, el paisaje, la complicidad del colega, la brisa fresca, la poesía de Lorca y el Dodge-Dart plateado con techo negro.”
Joe contará con una calle en su honor en Granada.
Más aventuras de Joe en el sur de España aquí
10
Abr
Jajaja digna de un guión de Woody Allen!
I can’t think of anyone I’d rather be in a dysfunctional relationship with
Via someecards
30
Mar
What came first, the music or the misery? People worry about kids playing with guns, or watching violent videos, that some sort of culture of violence will take them over. Nobody worries about kids listening to thousands, literally thousands of songs about heartbreak, rejection, pain, misery and loss. Did I listen to pop music because I was miserable? Or was I miserable because I listened to pop music?
Rob Gordon (High Fidelity, Dir. Stephen Frears, 2000)
Juro que no recuerdo ni su nombre,
Mas moriré llamándola María,
No por simple capricho de poeta:
Por su aspecto de plaza de provincia.
¡Tiempos aquellos!, yo un espantapájaros,
Ella una joven pálida y sombría.
Al volver una tarde del Liceo
Supe de la su muerte inmerecida,
Nueva que me causó tal desengaño
Que derramé una lágrima al oírla.
Una lágrima, sí, ¡quién lo creyera!
Y eso que soy persona de energía.
Si he de conceder crédito a lo dicho
Por la gente que trajo la noticia
Debo creer, sin vacilar un punto,
Que murió con mi nombre en las pupilas,
Hecho que me sorprende, porque nunca
Fue para mí otra cosa que una amiga.
Nunca tuve con ella más que simples
Relaciones de estricta cortesía,
Nada más que palabras y palabras
Y una que otra mención de golondrinas.
La conocí en mi pueblo (de mi pueblo
Sólo queda un puñado de cenizas),
Pero jamás vi en ella otro destino
Que el de una joven triste y pensativa.
Tanto fue así que hasta llegué a tratarla
Con el celeste nombre de María,
Circunstancia que prueba claramente
La exactitud central de mi doctrina.
Puede ser que una vez la haya besado,
¡Quién es el que no besa a sus amigas!
Pero tened presente que lo hice
Sin darme cuenta bien de lo que hacía.
No negaré, eso sí, que me gustaba
Su inmaterial y vaga compañía
Que era como el espíritu sereno
Que a las flores domésticas anima.
Yo no puedo ocultar de ningún modo
La importancia que tuvo su sonrisa
Ni desvirtuar el favorable influjo
Que hasta en las mismas piedras ejercía.
Agreguemos, aun, que de la noche
Fueron sus ojos fuente fidedigna.
Mas, a pesar de todo, es necesario
Que comprendan que yo no la quería
Sino con ese vago sentimiento
Con que a un pariente enfermo se designa.
Sin embargo sucede, sin embargo,
Lo que a esta fecha aún me maravilla,
Ese inaudito y singular ejemplo
De morir con mi nombre en las pupilas,
Ella, múltiple rosa inmaculada,
Ella que era una lámpara legítima.
Tiene razón, mucha razón, la gente
Que se pasa quejando noche y día
De que el mundo traidor en que vivimos
Vale menos que rueda detenida:
Mucho más honorable es una tumba,
Vale más una hoja enmohecida,
Nada es verdad, aquí nada perdura,
Ni el color del cristal con que se mira.
Hoy es un día azul de primavera,
Creo que moriré de poesía,
De esa famosa joven melancólica
No recuerdo ni el nombre que tenía.
Sólo sé que pasó por este mundo
Como una paloma fugitiva:
La olvidé sin quererlo, lentamente,
Como todas las cosas de la vida.
Nicanor Parra (Poemas y antipoemas, 1954)
27
Mar
A propósito de El Padrino… jajaja
Quién muere mejor. a) Sofía Coppola b) El perrito.
(Fuente: thefrogman)
(Fuente: tocamela)
22
Mar
“No es la necesidad, sino la casualidad, la que está llena de encantos. Si el amor debe ser inolvidable, las casualidades deben volar hacia él desde el primer momento.”
“Las metáforas son peligrosas. Con las metáforas no se juega. El amor puede nacer de una metáfora.”
“El amor no se manifiesta en el deseo de acostarse con alguien, sino en el deseo de dormir junto a alguien.”
(La insoportable levedad del ser, 1984)
20
Mar
Chanson d’Automne
Les sanglots longs
Des violons
De l’automne
Blessent mon coeur
D’une langueur
Monotone.
Tout suffocant
Et blême, quand
Sonne l’heure,
Je me souviens
Des jours anciens
Et je pleure
Et je m’en vais
Au vent mauvais
Qui m’emporte
Deçà, delà,
Pareil à la
Feuille morte.
Paul Verlaine
Las sombras del verano
Aquel verano, delicado y solemne, fue la vida.
Fue la vida el verano, y es ahora
como una tempestad, atormentando
los barcos fantasmales que cruzan la memoria.
Alguien retira flores muertas
del cuarto de los invitados
y hay una luz cansada tendida sobre el suelo,
como un dios malherido, y van yéndose coches
en que agitan pañuelos unos niños.
Trae la noche
un viento helado y bronco que es el viento
del pasado, y en la terraza esparce
hojas secas y rosas y periódicos, mientras miro
el sepulcral avance del mar sobre la arena,
llevándose y trayendo troncos viejos,
hierros llenos de algas, y algún juguete roto.
Ahora recorro
ciudades que son una ciudad sola, y siempre oscura,
cargado de maletas, sin dinero,
buscando un hotel sin nombre
donde alguien me espera
para revelarme aquello que no quiero saber,
para darme una llave…
Oigo esta noche
tu cuerpo desplomarse en la piscina,
y las risas festivas
de los amigos, encendiendo bengalas.
Y estoy
de pronto en una calle, esperándote
para acudir al piso de las citas furtivas
olor a tabaco rancio.
Se muere el mar de otoño
y hay niños que apuñalan las estatuas
y las olas arrastran candelabros, sables rotos.
Alguien que no conozco me persigue llorando
-pero sé que el verano fue la vida.
Llega un balón rodando hasta mis pies,
a la mesa en que escribo.
Unos niños,
con los ojos vacíos, me hablan
y es un eco trasmundano
el que tienen sus voces, que resuenan
en el jardín, como un disco incesante
cada noche, en la memoria.
Estoy de nuevo
en la ciudad entenebrada que nunca he visitado,
buscando direcciones
que dicta la memoria confusa -y un papel
con cifras de teléfonos que suenan
en salones vacíos.
Me he sentado
en un cafetín del muelle a descansar
y alguien comenta a gritos no sé qué
de una niña suicida que encontraron
con las muñecas abiertas, y una carta a sus padres…
Se marchaban los coches cuando el sol declinaba,
mientras yo recogía los juguetes
y el mar iba volviéndose más frío,
verde y bronco.
Oigo pasos
casa no hay nadie.
mi memoria recorre, descalza, el laberinto.
Felipe Reyes Benitez. De “La mala compañía.”
Lo nuevo de Hot Chip - Flutes
via Domino Records
15
Mar
I want you to move to California for yourself,
I want you to find whatever your heart needs,
I want you to move to California for yourself, but not for me.
I want you to go out there and find somebody else,
I want him to treat you like I know he should,
I want you to find somebody new for…
11
Mar
But who can say what’s best? That’s why you need to grab whatever chance you have of happiness where you find it, and not worry about other people too much. My experience tells me that we get no more than two or three such chances in a life time, and if we let them go, we regret it for the rest of our lives.
Haruki Murakami, Tokio Blues (Norwegian Wood)
09
Mar
Given two games, each with a higher probability of losing than winning, it is possible to construct a winning strategy by playing the games alternately.
Interesante, ¿no?